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Las clases individuales incluyen ejercicios con la barra diseñada por Eugene Rabine y utilizan elementos del método funcional de la voz

Barra Rabine
Algunas apreciaciones de Renata Parussel sobre el Método Rabine:

"Si hoy día cuento con casi veinte años de experiencia pedagógica sobre las bases del Método Rabine, es porque estoy convencida de que el accionismo es una daga de doble filo, que corta muchas gargantas. Solo la búsqueda personal y la humildad ante el maravilloso don del canto, permiten un crecimiento y un desarrollo, más allá de la edad y de las condiciones de cada persona.

El método Rabine propone por un lado, al profesor que se ha tomado el trabajo de conocer profundamente la función vocal, el sistema articulatorio y sus vinculaciones directas o indirectas con la musculatura del cuerpo. Por otro lado, al alumno que, llevado por su maestro, aprende a conocer sus posibilidades vocales y musicales, las desarrolla y las hace crecer en un proceso cuya calidad y tempo le son, en todo momento, acordes a su personalidad, sus objetivos y su ritmo de vida.

 

Estamos describiendo así, una diada de mutuo respeto, de diálogo y consulta constante. La alegría por cada progreso y cada acto musical es compartida, como así también la responsabilidad del crecimiento. El alumno ejercita aquello que descubre dentro de su clase y que considera valioso.

 

El maestro de canto que decide ocuparse de la anatomía y fisiología del aparato fonoarticulatorio, así como también de la musculatura corporal, encuentra en los libros modernos la “anatomía funcional”, síntesis que lo acerca directamente al tema de interés.

No es suficiente nombrar los huesos, cartílagos y músculos, para entender cómo funciona y cómo está suspendida la laringe: es necesario conocer su interjuego e imaginarse su movimiento, para poderlo asociar luego, a lo que se escucha como sonido vocal.

Por otra parte, el maestro percibe al mismo tiempo una impresión postural y psíquica de su alumno.

La complejidad es enorme pero al mismo tiempo, apasionante. No es necesario abarcar todo al mismo tiempo, pero se aprende a mantener los temas no tratados “en el visor”, hasta que les toque su turno.

 

Existen jerarquías y prioridades, que son una guía para el maestro:

 

1 - El bienestar y la acción de cantar sin molestias ni dolores,

2.-.La óptima función vocal para el estado diario, la eficiencia vocal como meta,

3.-.La óptima energía al servicio del canto, sin fuentes de contracción compulsiva

4.-.La energía vocal depende también de la energía psíquica y su estado diario,

5.-.La acción de cantar es siempre un acto musical, en cada ejercicio.

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